Acerca de la investigación

Curaduría de María José Monge, Curadora de Artes Visuales

Setiembre, 2016

En la producción plástica de la artista peruana Cecilia Paredes, su experiencia migratoria detona en una serie de paisajes que evocan los procesos de transformación y adaptación más íntimos que vive el ser humano. Sus obras más recientes, creadas a la luz de esta temática, se mostrarán en la exhibición El Perpetuo Errante, la cual se inaugura el 8 de setiembre en los Museos del Banco Central de Costa Rica.

Cecilia Paredes nació en 1950 y su residencia discurrió entre Lima, Ciudad de México, Roma, Costa Rica y Estados Unidos; país en el que se estableció. Su obra se ha exhibido recientemente en lugares como la Tabacalera Promoción del Arte (Madrid, 2015), el Museo Ermitage, Palacio Vladimir (Rusia, 2013) y el Museo de la Fotografía (Colombia, 2013).

“En el período que Cecilia vivió en Costa Rica sentó precedentes en el desarrollo de obras objetuales e instalaciones, en el empleo de recursos naturales como materia prima y en el uso del cuerpo propio como referente y medio expresivo”, explica María José Monge, curadora de artes visuales de los Museos a cargo de la exposición.

El Perpetuo Errante reúne un conjunto de 14 obras que fueron producidas aproximadamente entre los años 2008 y 2016 y que son fieles a estos precedentes.

Se incluyen obras construidas a manera de mantos de plumas y foto-performances donde su propio cuerpo se mimetiza con diversos entornos creados por ella. También se muestran instalaciones donde plumas, palos de lluvia y otros materiales de la naturaleza se convierten en símbolos de asuntos como el arraigo, el desplazamiento, el vuelo, la adaptación y la transformación.

Acerca de la exhibición

A partir de la lectura que realiza la curadora acerca de la obra de la artista, la exposición pretende provocar que el visitante trascienda del concepto de migración como fenómeno social asociado solamente al desplazamiento geográfico y sus consecuencias.

Se busca que el público se aproxime a la historia humana que hay detrás de estas experiencias de cambio; las cuales experimentamos todos de una u otra manera, de forma continua y en viajes que abarcan otras dimensiones como la emocional, mental, espiritual o corporal.

En la primera parte de la exhibición, llamada Naturaleza: demiurgo, oráculo y epifanía se muestra lo imprescindible que es para la artista la naturaleza; ya no solo como materia prima sino también como símbolo, referente estético y discursivo.

Aquí se encuentran obras como Ucayali, la cual está construida con palos de lluvia que al ser movidos por motores pequeños replican el sonido de un río, el cual simboliza para la artista tanto la existencia y el fluir de la vida como la calamidad y la muerte.

En el siguiente apartado titulado Mudar-mutar, obras como Pájaro tomando un respiro evidencian cómo la mutación es una especie de ritual de encuentro con el origen, de fusión con la naturaleza o una experiencia de hallazgo existencial en la obra de Paredes.

Aquí se incluyen obras de la serie Paisajes donde la artista se mimetiza de distintas maneras con entornos. En algunos se sitúa inmóvil y sin ningún tipo de interacción como en Mía leaping. En otros, se establece una relación de imitación en representación de un deseo de fusión o pertenencia.

Finalmente, en otras imágenes como Silk, más que reflejar adaptación a un entorno, la artista expresa el estado de asimilación de la textura de su entorno en su cuerpo, por eso este se perfila ante un fondo negro.